Salga a dar paseos cortas y rápidas durante sus descansos. Trate también de caminar alrededor del cuarto o por lo menos, trate de estirarse cada hora.
Si es posible, use calcetines o medias con soporte. Deben llegarle más arriba de la rodilla.
Haga cada uno de los ejercicios descritos a continuación siempre que sienta rigidez o dolor, o cuando no pueda enderezar bien la espalda. Repita los ejercicios 2 ó 3 veces, mientras respira lenta y profundamente:
Mueva la cabeza lentamente hasta hacer un círculo completo.
Mueva los hombros hacia arriba y hacia abajo, muévalos en círculos hacia adelante y hacia atrás, y trate de juntar las aletas de la espalda.
Manteniendo la espalda recta, voltee el cuerpo hacia un lado, desde la cadera. Usted deberá sentir alivio por toda la espalda.
Si usted tiene que estar sentada en el trabajo:
use una silla con un respaldo recto—que le mantenga rectos la cabeza, el cuello y los hombros. También apóyese la cintura por detrás, con una tela enrollada o con almohadas, si eso le ayuda.
Si es necesario, ajuste la altura de su silla o de su mesa para que pueda trabajar con una mejor postura. Puede intentar sentarse en un cojín o poner bloques debajo de su escritorio o de su mesa.
No cruce las piernas a la altura de las rodillas.
No use ropa ajustada.
Sources
Burns, A. A., Niemann, S., Lovich, R., Maxwell, J., & Shapiro, K. (2014). Where women have no doctor: A health guide for women. Hesperian Foundation.